jueves, 6 de julio de 2017

Reseña de PATRIA


Patria
 por: Carlos Gil Andrés
Profesor de historia. IES Inventor Cosme García 


¿Sufre la naturaleza del hombre una mutación dentro del caldero de la violencia? La pregunta es de Vasili Grosman, el autor de Vida y destino, que no entendía cómo quienes habían estado ligados por la vecindad, la familia o el trabajo actuaban durante la guerra “como si hubieran conspirado para no comportarse como seres humanos”. Lo recordé mientras leía Patria, de Fernando Aramburu, presentada en la Feria del Libro de Madrid como el fenómeno literario del año, con más de 300.000 ejemplares vendidos.
La crítica ha destacado la ambición y complejidad de la novela, la construcción de la trama, la recreación de los años de plomo de ETA, el habla de los personajes y la vida interna de las familias, con empatía hacia las víctimas pero sin pretender juzgar a nadie. A mí lo que más me ha llamado la atención no son las historias de los protagonistas sino el ambiente del pueblo donde transcurre el relato, el comportamiento de muchos vecinos: “Fulano hace un poco, mengano hace otro poco y, cuando ocurre la desgracia que han provocado entre todos, ninguno se siente responsable porque, total, yo sólo pinté, yo sólo revelé dónde vivía, yo sólo dije unas palabras que igual ofenden, pero, oye, son sólo palabras, ruidos momentáneos en el aire”.
En una buena obra literaria, como en una gran película, lo que más nos atrae y permanece no es lo que ya sabemos y esperamos, lo previsible, sino aquello que nos incomoda, que nos interpela. Las preguntas que se vuelven y nos miran a la cara. En el caso de Patria, la actitud de los conocidos que dan la espalda a la familia del Txato, la reacción de los clientes del bar, los compañeros de la partida de cartas, los amigos de toda la vida: “Y al llegar a la plaza y sumarse al grupo de cicloturistas notó, ¿qué?, notó algo, como una tibieza en el saludo. Y ojos que evitaban mirarse en los suyos” (…) Ninguno de sus acompañantes hizo ademán de defenderlo. Ninguno expresó un comentario, una reprobación, una réplica al insulto”.
¿Qué es lo que pasa para que los vecinos se conviertan en enemigos? ¿Cómo es posible que la gente que ha compartido tantas cosas acabe por no tener nada más en común que la violencia? Se lo preguntaba Michael Ignatieff en 1993, en un pueblo del este de Croacia controlado por los serbios. ¿Cómo se llega a detestar y a demonizar a los que una vez se llamaron amigos? ¿Cómo se siembra, un grano tras otro, la semilla de la paranoia nacionalista en el terreno de la vida común?
Fernando Aramburu narra de manera verosímil ese proceso de deshumanización, de desconexión moral: “en la taberna bebes, comes y comentas con la cuadrilla, y uno nota con una especie de cosquilleo agradable que ha contraído la fiebre que caliente a todos y los une al calor de una causa (…) Joxe Mari no veía dentro del uniforme a la persona que gana un sueldo, que a lo mejor tiene esposa e hijos. Yo no me atrevía a decírselo; pero a mí, te lo juro, el que negara la humanidad de una persona por llevar uniforme que parecía terrible”. El calor de la causa, la búsqueda de reconocimiento social, las múltiples direcciones del miedo, el lenguaje que protege de la responsabilidad, la identidad de la comunidad: “En un pueblo pequeño, afirma, no puedes escurrir el bulto. Cuando había manifestación, homenajes, altercados, y alguna historia de esas había cada dos por tres, no es que pasaran lista; pero siempre había ojos dedicados a controlar quién estaba y quién no”.
El relato nos parece verosímil porque conocemos otros ejemplos del pasado. La atmósfera opresiva del terror del verano de 1936, en la retaguardia de los pueblos riojanos, sin espacio para la pasividad, sin un lugar a salvo de los rumores y las miradas, de las denuncias que llevaban la violencia hasta el ámbito más íntimo y privado. El orden infernal del III Reich alemán, con una escala casi infinita de grados de responsabilidad, complicidad y colaboración, esa terrible “normalidad” del mal de la que nos alertó Hannah Arendt. O el asfixiante sistema represivo de los regímenes comunistas de la Europa del Este, como la inmensa red de informantes de la Stasi, nutrida de una vasta antología de debilidades humanas, una suma de pequeñas acciones que, todas juntas, lo señaló Thimothy Garton Ash, constituyeron un gran mal.
Siempre en el nombre de la Patria, de una Patria que no solo bendice morir por ella –Dulce et decorum est pro patria mori– sino que también justifica matar en su nombre. Tal vez por eso Jorge Semprún, un apátrida en la Europa de la posguerra, afirmaba que nunca se le había pasado por la cabeza la idea de morir por la patria. Y que esa expresión, “pasar por la cabeza”, era incorrecta para hablar de la patria: “si existe, no creo que esta idea le pase a uno por la cabeza, sino que más bien ha de dejarle a uno abatido, aplastado, trastornado”.
La fiebre del patriotismo. El ardor guerrero de las banderas que se exhiben como trapos para embestir. Eso decía el coronel Dax, interpretado por Kirk Douglas, en un diálogo inolvidable de la película Senderos de Gloria. Decía también, enojado por la falta de humanidad de los altos mandos, en la carnicería de la Gran Guerra, que el patriotismo era “el último refugio de los canallas”. Hace unos meses Kirk Douglas cumplió cien años. Un día, no muy lejano, el telediario anunciará la noticia de su muerte y repasará su vida en imágenes. Entonces me pondré de pie y guardaré respeto. Por el coronel Dax. En el nombre de quienes, en medio de la violencia, alentaron la vida.





jueves, 23 de marzo de 2017

LAS TESIS DOCTORALES DE DIDACTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES


LAS TESIS DOCTORALES DE DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

SEGÚN LA TESIS DE ELVIRA CURIEL:
 "Análisis cienciometrico de tesis doctorales españolas en didáctica de las ciencias sociales"




NÚMERO DE TESIS DOCTORALES REALIZADAS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS. 
Las nueve universidades  con más tesis (se han contabilizado 306 hasta 2014)

Universidad de Barcelona
60
Universidad Autónoma de Barcelona
39
Universidad de Valencia
18
Universidad de Valladolid
18
Universidad de Oviedo
15
Universidad de Sevilla
13
Universidad Nacional de Educación a distancia
13
Universidad Complutense de Madrid
12
Universidad de Murcia
11




   CENTRALIDAD DE LOS ACADÉMICOS DE DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES SEGÚN UN ANÁLISIS DE REDES



jueves, 2 de marzo de 2017

CON QUÉ ORDEN SE DEBEN FIRMAR LOS ARTÍCULOS CIENTÍFICOS DE VARIOS AUTORES

Artículos Científicos: Quién puede firmarlos y en qué orden. Ética y Pragmatismo de la Publicación Académica

Copiado del Blog de Lluis Codina.  https://www.lluiscodina.com/ 



El lado pragmático: el orden de las firmas y qué significa cada posición



Hasta el punto anterior, hemos considerado sobre todo el lado ético. Ahora, sin abandonarlo de ninguna manera, incluiremos el lado pragmático: la cuestión del orden de las firmas, o sea, en caso de dos o más autores decidir quién firma primero, segundo, etc., porque también suele provocar fricciones y malentendidos (innecesarios).

Empecemos por considerar que todo lo anterior procede del hecho de que en el ultra competitivo mundo de la investigación actual, cada vez más profesionalizado y cada vez menos “artesanal”, publicar en solitario tiene cada vez menos sentido (se pueden llevar a cabo interesantes comparaciones, por disciplinas y años, en el sitio interactivo del Grupo de Investigación EC3www.coauthorindex.info/)


Cada fase una trayectoria aporta un motivo de coautoría

La razón es que se necesitan fondos e infraestructuras para llevar a cabo investigaciones competitivas, sin las cuales es difícil publicar en buenas revistas, y sin esas publicaciones es imposible hacer carrera académica. Como consecuencia, cada vez es más normal que una carrera académica siga un camino el que vamos a esbozar ahora: 

  • En su inicio, un joven investigador debe empezar con conseguir el título de doctor, con una tesis doctoral, claro.
  • Para depositar la tesis, se le pide que, como prueba de la calidad de su investigación aporte algunas publicaciones cuando presente su tesis doctoral. Lo lógico es que en esas publicaciones sea coautor su director de tesis, no digamos si es una tesis por compendio.
  • Después, para poder hacer carrera académica en la universidad, nuestro joven doctor necesitará formar parte de un grupo de investigación (a poder ser de la mano de una beca postdoctoral). Lo que publique en el seno del grupo de investigación provendrá, en buena parte, o bien de las tareas que le asigne su supervisor y/o de los recursos humanos o de otro tipo (por ejemplo, know-how, métodos, instrumentos de análisis, etc.) del grupo de investigación, y esto siempre implica trabajar en equipo.
  • Es lógico, pues, que siga publicando en coautoría, y así podríamos seguir con el retrato de una carrera académica típica actual, ya que esto no se detiene cuando nuestro joven investigador madura y se convierte en un senior, porque para seguir progresando necesitará ganar proyectos competitivos que financien sus investigaciones y que le permitan ofrecer becas y nuevas oportunidades para jóvenes investigadores, para lo cual, a su vez, necesitará trabajar en equipo, y seguramente más que nunca.


La coautoría como indicador de éxito

Además, de los motivos que marcan la trayectoria anterior, otros que suelen señalarse para las autorías múltiples es que presentan muy buena correlaciones con diferentes indicadores de éxito. Los autores más productivos suelen publicar en coautoría. Los artículos con diversos autores suelen recibir más citas. También suelen tener más éxito en los procesos de evaluación. Por último, pero no menos importante, para aumentar la colaboración de otras universidades nacionales o internacionalización es imprecindible la co autoría, etc.

Como vemos, la cuestión es que, al menos por lo que hace a la producción científica, cada vez tiene menos sentido publicar artículos en solitario. Otra cosa son otros géneros que también forman parte del mundo académico y cultural, tales como el ensayo, la obra de pensamiento, la divulgación (todos estos, generalmente en forma de libro, no de artículo), etc., donde si es totalmente normal encontrar autorías únicas.



El significado del orden de firma
Pero en el contexto actual de la ciencia y en el mundo de la publicación de artículos académicos, lo raro es la publicación en solitario. Entonces, dada esta propensión a publicar en coautoría, entre las cosas que señalan las COPE en este terreno encontramos estas dos cuestiones fundamentales:
  • Primero, que los editores (y el público) esperan que el primer firmante sea la persona que ha llevado a cabo las mayores contribuciones al artículo, y así sucesivamente.
  • Segundo, que en caso de no seguir la anterior convención, se considera una buena práctica pactarpreviamente el orden de la firma con los autores (por ejemplo, si se propone seguir  el orden alfabético de apellidos, la categoría profesional de los firmantes, etc.) para evitar después malentendidos y disputas.
A partir de aquí, vamos a considerar algunas cuestiones más para poder entender el significado del orden de firma. Para ello, nos limitaremos al primer caso: aquel en el cual firma primero el autor que ha realizado la contribución más importante.
Para entender esta situación, a su vez, necesitamos establecer una diferencia. la que hay entre el perfil del investigador y la contribución de cada autor. No tenerla en cuenta es la principal fuente de problemas. La diferenciación que necesitamos establecer es la siguiente:
  • Investigador más importante. Es decir, ¿quién es el autor, al que llamaremos autor A, más importante atendiendo a su currículum o trayectoria?
  • Contribución más importante. Es decir, ¿quién es el autor, al que llamaremos autor B, que ha realizado la mayor contribución?
El punto esencial aquí es el siguiente: lo que nos dicen las COPE (y esperan los editores) es que el primer firmante sea el autor B, no el A. Pueden coincidir o no, es decir, el más importante como contribución puede ser el más importante como investigador, por tanto, el autor A y el autor B pueden ser la misma persona; pero, ¿y si no coinciden? Entonces, repitamos la idea: lo que los editores esperan es que el primer firmante sea el autor con la contribución más importante, a saber, el que ha realizado la mayor parte del trabajo, no el investigador más importante.
Para poner un ejemplo muy claro, en un artículo con tres firmantes, el último de ellos puede ser el director del grupo de investigación o del laboratorio,  el segundo un investigador senior y el primero un investigador predoctoral.
La razón es que la mayor parte del trabajo la habrá hecho el estudiante de doctorado como parte de su tesis doctoral, por eso firma primero; pero usando el enfoque y supervisión de su director de tesis que por eso también firma, aunque sea el último. Y para el análisis de los datos, pidieron ayuda a un investigador experimentado que aportó tales cosas y además es el que más se implicó en la edición después del doctorando, de modo que por eso firma el segundo.


Conclusiones
Los investigadores júnior o los doctorandos no deben sentirse extrañados de que sus directores de tesis o sus supervisores esperen firmar con ellos los artículos, aunque la mayor parte del trabajo no la hayan realizado sus directores o sus supervisores.  La razón es que habrán hecho aportaciones sustanciales al enfoque aportándoles las metodologías, por ejemplo, y se supone que les habrán ayudado de una forma crítica en la edición del artículo. Dos cosas sin las cuales sabemos que es muy difícil que un autor júnior o pre doctoral consiga publicar por primera vez en una revista de alto impacto.
Por otro lado, los directores de tesis o los supervisores no deben sentirse extrañados ni ofendidos por aparecer en último lugar, porque el lugar de la autoría no presupone importancia como investigador, sino grado de dedicación al mismo. Un premio Nobel puede firmar el último en un artículo cuyos primeros firmantes sean estudiantes de doctorado. Y aunque sin su apoyo seguramente ese artículo no hubiera superado la primera evaluación editorial, lo cierto es que la mayor parte del trabajo  la han hecho sus doctorandos o pupilos, y sin ese trabajo ese artículo seguramente tampoco existiría. De hecho, lo “normal” en una carrera académica de éxito es que la firma de su dueño se vaya desplazando hacia la derecha.
Es más, las últimas disposiciones de nuestro país sobre evaluación de la actividad investigadora (ver anexo) iguala en relevancia de forma implícita, y en algunos casos de forma explícita, la primera y la última posición de firma como las dos más relevantes, añadiendo en la misma relevancia el rol de autor de correspondencia (el autor que ha llevado la relación con la revista y los evaluadores).


Advertencias
1.    Todo lo dicho aquí, incluyendo aspectos éticos y pragmáticos, forma parte de la dimensión normativa, aunque sea en el sentido (más débil) de normativa entendida como buena práctica. No pretendemos haber hecho una radiografía de cómo funcionan de facto los departamentos universitarios. No nos comprometemos con esto, porque es otra cosa. Una cosa es el nivel normativo, otra el descriptivo. El primero puede ser genial, y el segundo penoso. Pero sin lo primero, ni siquiera podríamos denunciar lo que no nos guste de lo segundo, si es que supiéramos de casos en los que la diferencia merece algún tipo de denuncia.
2.    Hemos dicho al inicio que el dictum “¡publica o perece!” (del inglés publish or perish!) es triste porque muchas veces carece de matices. También porque está generando una industria indeseable de editoriales depredadoras. En cambio, si el principio de valorar una carrera académica con base en publicaciones se toma de forma prudente, entonces resulta hasta sabio. El problema es cuando las agencias de evaluación parecen incapaces de ver otras aportaciones para acreditar una carrera académica, como los libros; no digamos otra clase de obra no bibliográfica, como obra artística, incluso de nivel internacional. Parece que algunas están en ello, pero todo va muy lento.


Anexo: Evaluaciones, número de autores y posición de firma
A continuación, se presenta un resumen de las menciones al número de autores y posición de firma en la Resolución de 30 de noviembre de 2016, de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora, por la que se publican los criterios específicos aprobados para cada uno de los campos de evaluación (www.boe.es >BOE-A-2016-11189).
Presentamos tales menciones por especialidades académicas, tal como aparecen en la Resolución (hemos hecho un “copiar y enganchar” de los aspectos relevantes). La primera mención es general, por tanto, válida para todos los campos.
En algunos casos se añaden comentarios personales.




PARA TODOS LOS CAMPOS
Para que una aportación sea considerada, el solicitante deberá haber participado activamente en los trabajos que le dieron origen, como director o ejecutor del trabajo, y concretando su aportación específica a los mismos en los casos de multiautoría.
Cómo se puede ver, de modo general se aceptan para evaluación de la actividad investigadora trabajos de autoría múltiple. Además, se acepta con carácter general que la coautoría puede basarse en diferentes roles: como ejecutor o como director del trabajo, y por tanto, se acepta aunque no sea el primer firmante; de hecho si se acepta el rol de director, sería esperable que en este caso sea el último firmante, aunque esto lo añadimos nosotros.


Ciencias sociales, Políticas, del Comportamiento y de la Educación
El número de autores de una aportación deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión.

Ciencias económicas
Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede reducir la calificación asignada a una aportación.

Derecho y Jurisprudencia
El número de autores de una aportación deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión.

Historia, Geografía y Artes
Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede reducir la calificación asignada a una aportación.

Filosofía, Filología y Lingüística
Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema, las
exigencias metodológicas y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede
reducir la calificación asignada a una aportación.




Lluís Codina • 




Fuentes y obras consultadas
  1. Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora. Convocatoria de Sexenios
  2. Committe on Publishing Ethics. Sitio web: publicationethics.org/
  3. EC3metrics. Sitio Web: ec3metrics.com/
  4. Grupo de Investigación EC3 (Univ. de Granada). Co-autor Index (aplicación web interactiva): www.coauthorindex.info
  5. International Committee of Medical Journal Editors. Recommendations for the Conduct, Reporting, Editing, and Publication of Scholarly Work in Medical Journals 2015 
  6. Phd on Track co authorship [consorcio de bbliotecas universitarias nórdicas]. Acceso: www.phdontrack.net/share-and-publish/co-authorship/
  7. Ruíz-Pérez, R.; Marcos-Cartagena, D.; Delgado López-Cózar, E. “La autoría científica en las áreas de ciencia y tecnología. Políticas internacionales y prácticas editoriales en las revistas científicas españolas”. Revista Española de Documentación Científica, 37 (2) 2014: e049, doi: http://dx.doi.org/10.3989/redc.2014.2.1113
  8. Tim Albert, Elizabeth Wager. “How to handle authorship disputes: a guide for new researchers”. The COPE Report 2003. Acceso: publicationethics.org/files/u2/2003pdf12.pdf
  9. Washington University. Policy for authorship os scientific and scholarly publications.

martes, 24 de enero de 2017

CONTRA LOS INADECUADOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN DE LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA (JUNTO A OTRAS EXIGENCIAS) POR PARTE DE ANECA


DECLARACIÓN DE LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓNI SOBRE LOS NUEVOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN PARA LA ACREDITACIÓN NACIONAL DEL PROFESORADO UNIVERSITARIO EN EL MARCO DEL PROGRAMA ACADEMIA DE LA ANECA PARA EL ACCESO A LOS CUERPOS DOCENTES UNIVERSITARIOS


Las Sociedades científicas de Ciencias de la Educación consideramos que los nuevos criterios de evaluación para la acreditación del profesorado titular y catedrático de Universidad poseen un nivel de exigencia no razonable, alejado de la realidad de la investigación educativa en nuestro país, ya que no se adecuan a las circunstancias de la investigación educativa en España.


Tomando en consideración el proceso de acreditación para el acceso a los cuerpos universitarios, regulado por el RD 415/2015, al que se remite el desarrollo del Programa ACADEMIA con el objeto de evaluar el perfil de los solicitantes para el acceso a los cuerpos de funcionarios docentes universitarios (Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad); y, más en concreto, lo dispuesto por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA), como “méritos obligatorios” y “méritos complementarios” para obtener una calificación positiva en las solicitudes de acceso a ambos cuerpos docentes en las Ciencias de la Educación.




Exponen:

·       Su rechazo a los nuevos criterios de evaluación en relación con los criterios anteriores y a los procedimientos para acreditarse como profesor o profesora universitaria. Unos criterios que, en nuestras sociedades científicas, impiden y/o paralizan la promoción de gran parte de la plantilla de las universidades.
·       No nos negamos categóricamente a una evaluación para la acreditación de los cuerpos docentes universitarios sino que consideramos que los criterios que se adopten deben tener en cuenta la realidad de la investigación educativa en nuestro país: partir de un diagnóstico que considere los resultados y logros asociados a la aplicación de los anteriores criterios, las políticas científicas y educativas, así como la inversión en investigación en España, en sus Comunidades Autónomas y Universidades (en concreto en el área de la investigación en las Ciencias de la Educación), incluir indicadores de impacto social de sus proyectos de investigación y de la transferencia de conocimiento en publicaciones, congresos, planes de estudio, programas educativos y sociales, etc.; y, al tiempo, establecer líneas de mejora de la investigación, inevitablemente vinculadas a los procesos de innovación educativa y a la de la calidad de la Educación, dentro y fuera del sistema escolar.
·       En los nuevos criterios se le otorga una prioridad excesiva a las publicaciones con estándares, evidencias, etc. que son inalcanzables y desproporcionados a los méritos que pueden conseguirse, en algunos campos educativos, en perjuicio de la docencia, la gestión, aspectos fundamentales y necesarios en la tarea de un docente universitario. Máxime cuando en los últimos años han disminuido notoriamente los fondos económicos y los recursos que se destinan a la investigación educativa, con el consecuente deterioro y precarización de las condiciones retributivas, laborales y profesionales del profesorado universitario y un mayor aumento de la docencia. En este sentido, debe advertirse que el número de profesores asociados ha aumentado exponencialmente en nuestras Universidades lo que haría imposible su acceso a los cuerpos docentes de TU y CU, garantizando el necesario relevo generacional del profesorado
·       Los nuevos criterios son bastante más restrictivos que los que se exigen para una evaluación positiva de la actividad investigadora (tramos de investigación), en las Ciencias de la Educación, que hasta ahora ha aplicado la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI). El acceso a la acreditación de profesorado universitario no puede ser predominantemente valorado por la investigación publicada en revistas que tienen sus sedes, de forma mayoritaria, en otros países. La minusvaloración de las revistas editadas en España, con crecientes indicios de calidad y niveles reconocidos en su proyección nacional e internacional, entre otras las que publican las editoras universitarias, con Consejos de Redacción, Comités Editoriales, Comités Científicos, procesos de evaluación ciegos, etc. acabará determinando su desaparición, sin mejorar sus niveles de exigencia, al derivar los autores sus publicaciones hacia otros contextos y realidades.
·       Se exige un exceso de publicaciones en el JCR, Scopus o en SJR en primer cuartil (Q1) cuando, en el amplio y diversificado campo de la educación en España, no existe actualmente ninguna revista de Educación Q1 y sólo hay dos (2) revistas JCR en Q2. En SJR, hay 13 revistas españolas de educación en Q3 y 9 en Q4. En Scimago hay 1.066 revistas en Educación, de las cuales sólo 25 son españolas (es decir, un 2,34% de las que se editan), pero solo 2 en el Q1+Q2. Por tanto será del todo imposible para muchos profesores y profesoras acceder a la acreditación en los cuerpos docentes de Titulares y Catedráticos de Universidad.
·  Las revistas de impacto internacionales son, a veces, excesivamente especializadas imposibilitando que profesorado de educación puedan publicar en ellas, ya que la actividad educativa es -y debe ser- por la naturaleza de sus saberes, esencialmente interdisciplinaria. En Ciencias de la Educación, la innovación educativa, la transferencia de nuestras propuestas en forma de proyectos al tejido educativo pasa a no valorarse si no adopta el formato de investigación en un momento en el que se exige un cambio educativo y la aplicación de proyectos de innovación.
·       En educación algunas de las revistas llamadas de impacto tienen una escasa difusión y una baja incidencia en la mejora del conocimiento educativo, con la paradoja de poco o muy poco impacto, por no decir incluso inexistente, en las realidades educativas, completamente al margen de las necesidades emergentes y urgentes de las comunidades educativas y de quienes adoptan las decisiones políticas en los procesos de reforma y mejora de la educación, tanto en el ámbito de las Administraciones del Estado y Autonómicas como locales. Es especialmente grave que contribuciones de carácter interdisciplinar con equipos mixtos tampoco se vean valoradas si no se publican en "revistas de educación" negando una productividad al ámbito educativo que no tienen el resto de colaboradores pertenecientes a otros campos.
·       En las Ciencias de la Educación será deseable y razonable que los nuevos criterios no estén al margen de las decisiones políticas que adoptan las propias Administraciones, ni de los instrumentos que promueven con fondos públicos (como por ejemplo el sello de calidad de las revistas científicas de la FECYT, que es completamente ignorado en estos criterios) y buscar alternativas en el índice de impacto H del que hace uso el Journal Scholar Metrics: Arts, Humanities, and Social Sciences ya que en España están registradas 128 revistas, 23 de ellas en los dos primeros cuartiles. Otra alternativa sería tener en cuenta la San Francisco Declaration on Research Assessment  http://www.ascb.org/

·       Es exagerado que para acceder al cuerpo de Profesores Titulares de Universidad se demanden 15 años de docencia universitaria a tiempo completo, o 5 años en la calificación B, y publicaciones de impacto sobre innovación cuando las revistas de impacto no acostumbran a publicar innovaciones docentes. Ello comporta un número excesivo de años de docencia al profesorado a tiempo parcial (mayoritario actualmente) y a no poder publicar las innovaciones docentes en revistas catalogadas de impacto.      
     

Creemos
que unos nuevos criterios de acreditación deben someterse a un debate en el seno de la propia comunidad universitaria y, una vez establecidos, no deben aplicarse hasta que no haya transcurrido un tiempo suficiente para que los investigadores hayan podido orientar adecuadamente su carrera profesional. Una tarea que nunca podrá hacerse al margen de una previsión de cortos, medios y largos plazos acerca de sus posibilidades de promoción y/o estabilización, del financiamiento que lo haga posible en cada Universidad y en el conjunto del sistema universitario, con las necesarias garantías de equidad, justicia y mérito.
·       Los criterios que se adopten nunca podrán situarse al margen de los principios éticos y de los códigos deontológicos que se adopten en la evaluación, con su correspondiente aplicación en la investigación básica y aplicada (también en las Ciencias en general, pero sobre todo en el ámbito educativo), asumidos por la comunidad científica, comenzando por los evaluadores y las Comisiones de Evaluación que sean designados a tal fin. Estándares éticos que invocan no sólo la importancia del impacto científico, difusión y de sus niveles de indexación, sino también al compromiso cívico de los/as investigadores/as y a la responsabilidad social de la investigación, del uso de una pluralidad de metodologías, del trabajo en equipo y en redes de investigadores, del respeto y de la participación activa de los ciudadanos y de todos los sectores y colectivos investigados, incluso en el estímulo y el reconocimiento de la autoría compartida de la investigación y no de publicaciones de autor único.

Por todo ello SOLICITAMOS:

Que se retiren y, consecuentemente, que se proceda a la paralización y/o no aplicación de los nuevos criterios para la Acreditación en el acceso del profesorado universitario a los cuerpos docentes de Titulares y Catedráticos de Universidad.

Que se ponga en valor, tomando en consideración, la reflexión y el debate que ya se está produciendo en todas las Universidades españolas sobre esta cuestión.

Que se realice un riguroso análisis de los criterios necesarios y que la incorporación de esos criterios surja de la pluralidad de las aportaciones que emanen del conjunto de la comunidad científica.

En todo caso, y antes de adoptar criterios que tengan un carácter definitivo se ha de analizar que sean justos y viables. También será necesario adecuar los criterios a las realidades existentes, contribuyendo a mejorar la plantilla docente y la Universidad española.

Un deseo, con los logros a los que pueda dar lugar, con el que la comunidad docente e investigadora de las Ciencias de la Educación se siente comprometida, contribuyendo activa y constructivamente.

Diciembre de 2016

i Sociedad Española de Pedagogía (SEP)
 Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS)   Sociedad Española de Historia de la Educación (SEDHE)
Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico-Educativo (SEPHE) Societat d’Història de l’Educació dels Països de Llengua Catalana
Sociedad Española de Educación Comparada (SEEC)
Asociación Interuniversitaria de Investigación Pedagógica (AIDIPE) Asociación Universitaria de Formación de Profesorado (AUFOP) Red Universitaria de Tecnología Educativa (RUTE)
Coordinadora Universitaria del Área de Didáctica y Organización Escolar (CUADOE) Coordinadora de profesores universitarios de Educación inclusiva
Red de Investigación sobre Liderazgo y Mejora Educativa(RILME), 
Red Universitaria de Investigación e Innovación Educativa (REUNID) 
Seminario Interuniversitario de Teoría de la Educación (SITE)
Equipo de Desarrollo Organizacional. UAB. (EDO)
Grupo de Formación Docente e Innovación Pedagógica. UB. (FODIP)